Como es ya costumbre, el Tin Sing Kwun celebró este año una gran exhibición de artes marciales con los alumnos para disfrutar y demostrar todo lo aprendido en este curso.

Era difícil superar todo lo conseguido el año pasado pero se hizo, con más participantes y más aforo, en una sala completamente llena y ante un público al que, una vez más, se le hizo corta la puesta en escena pese a la hora de duración del espectáculo.

Echamos de menos a todos los alumnos y alumnas que por una razón u otra no pudieron participar aunque les esperamos para la próxima. Pese a esto, casi cincuenta personas pisaron las tablas del teatro, lo cual agradecemos profundamente.
En la exhibición pudimos ver tanto a los estudiantes de infantil como a los de kung fu de adultos ejecutar formas de mano vacía y armas. Quiero destacar especialmente a los más pequeños de la escuela, que llevaron a cabo coreografías mucho más complicadas en las que pusieron todo su esfuerzo para coordinarse en entradas, salidas y posiciones. Una vez más sin una sola queja y dándolo absolutamente todo sobre el escenario.

La variedad de armas que pudimos ver esta vez fue muy amplia, algo que representa especialmente el estilo Choy Lee Fut, por lo que el público pudo disfrutar de formas con espadas, sables, lanzas o cuchillos pero también con el ábaco, el paraguas, el abanico o la toalla.
Los alumnos de tai chi trajeron la belleza y la calma de este arte a la exhibición, justo antes de que el nuevo León de la escuela entrase literalmente por la puerta sorprendiendo al público. Fue realmente hermoso verle sobre el escenario, brillando, bailando y saltando al ritmo del tambor con su color naranja, negro y dorado, símbolo del Tin Sing Kwun.

El espectáculo finalizó como siempre con el número de sanda, en el que los alumnos de kung fu infantil y de adultos demostraron sus habilidades de golpeo.

Sólo me queda agradecer a nuestro Sifu Rubén Romero su esfuerzo por montar un show cada vez más grande, a todos los participantes su intensa dedicación y a todo el resto de alumnos, padres, madres y demás familiares, su apoyo y ayuda. Una escuela es su gente, y nosotros vamos muy sobrados de gente buena.

Nos vemos pronto con más exhibiciones, más tai chi y más kung fu en la Escuela de Artes Marciales Tin Sing Kwun.
María Arias Antoranz 何天萍


Super orgulloso de la Escuela y como no de mí hijo el Sifu Rubén Romero.
Solo puedo decir gracias.